Traducción pública: qué es, quién la realiza y cuándo es obligatoria

¿Qué es una traducción pública?

En Argentina, una traducción pública es la versión oficial de un documento en otro idioma y la realiza exclusivamente un Traductor Público matriculado e inscrito en un Colegio de Traductores. En muchos países, se la conoce como traducción certificada. A diferencia de otro tipo de traducciones, tiene validez legal y puede presentarse ante organismos públicos, instituciones y autoridades, tanto en el país como en el exterior.

Lo que le otorga ese carácter oficial es la firma y sello del profesional ―ológrafa en el caso de traducciones en papel; o bien, digital cuando se trata de traducciones realizadas y enviadas por medios electrónicos―. Sí, por si no lo sabías: las traducciones públicas también pueden realizarse y entregarse de forma completamente digital.

El Traductor Público asume responsabilidad ética y legal sobre la exactitud del contenido y el documento traducido se convierte en un instrumento público.

¿Quién puede realizarla?

No cualquier persona con conocimiento de idiomas está habilitada para realizar una traducción pública. En Argentina, solo los Traductores Públicos matriculados ante el colegio profesional correspondiente tienen la autorización legal para hacerlo.

Contratar a un Traductor Público matriculado no es solo una formalidad. Es la garantía de que el documento será reconocido por la institución u organismo ante el cual se presente, sin riesgo de rechazo o de tener que repetir el trámite.

En muchos casos, también se requiere la legalización de la traducción pública. A través de este trámite, el Colegio de Traductores certifica que la firma y el sello que obran en el documento corresponden a un matriculado en ejercicio de su profesión y que la traducción fue realizada de acuerdo con las formas establecidas por el reglamento.

¿Cuándo se necesita una traducción pública?

La traducción pública es obligatoria en toda situación en la que un documento deba presentarse ante un organismo oficial en otro idioma. Las situaciones más frecuentes incluyen trámites migratorios, estudios en el exterior, contratos o poderes internacionales, y matrimonios o divorcios en el extranjero.

También es necesaria en contextos empresariales: estatutos societarios, balances contables, sentencias judiciales o documentos requeridos en procesos de revisión legal o comercial en el exterior. En todos estos casos, una traducción sin la firma de un Traductor Público matriculado simplemente no tiene validez.

¿Y si además necesito apostilla?

En muchos casos, no alcanza con la traducción pública. Si el documento va a ser presentado en otro país, es posible que también requiera la Apostilla de La Haya ―una certificación internacional que valida documentos públicos entre los más de 120 países firmantes del Convenio de La Haya de 1961―.

El proceso habitual puede ser el siguiente: primero, se apostilla el documento original, luego se realiza la traducción pública por un Traductor Público matriculado, y esa traducción también puede apostillarse nuevamente. Sin embargo, los requisitos de certificación pueden variar dependiendo del lugar en donde se presenten las traducciones.

Para más información sobre cómo apostillar un documento en Argentina, se puede consultar el sitio oficial del gobierno en este enlace.

En GH Lingua, se realizan traducciones públicas con firma digital, con la precisión y responsabilidad que cada documento merece. No dudes en comunicarte para consultar tu caso.

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